lunes, 15 de diciembre de 2014

Mumús

Cucharéanme las siempre saladas y salvajes mumús,
me entibian en la piel de muchachas inventadas,
parpadean el latido para afuera, meneantes y, como yo, sin nombre.

Mis manos y un contorno que vale mil poros abren la boca
cantan al aire ofrendan gotitas de oro al firmamento
con la jungla en fuga y macacos descontrolados
después de tanto tropo en ascenso vapor.

Mucha montaña es caer del mejor,

caer mejor que no haber subido,
la altura morderla e irse por la baranda entre las piernas
resbalar el mudo gesto de grito qué nombre le pongo a ésta muerte.


                                                                                                          Nicolás Silva
(Aparecido en Antología de poetas Latinoamericanos
de Imaginante Editorial - 2015)


lunes, 4 de agosto de 2014

Ajonca

La vida se ajonca y no surge
cuando de ajoba la ruta
pela rol molino vaivén
y los simios desplumados,
de gorra merodeada y fácil misil
somos envinados italpark final gotán
a dar cuenta su soborna,
que todavía dar terror, todavía puedo más;
si levanté la ciudad de las grandes botas negras
-ciudad de bigotes de leyenda-
prendí fuego los sucuchos de los giles
me les caí con toda la tinta legal
toda la pólvora y la tristeza
a desterrarles el recuerdo.
No me digás no me mires
no te retuerzas más. 

domingo, 29 de junio de 2014

Vida marimba

Vida marimba, colonos
se metrallan de risa.
Lo cubierto de lodo llama
a los intrépidos
ellos buscan el camino del espanto
del encontrarse en la noche de los dientes.
Husmeando donde no llamados
barajan y reparten un dolor,
es el camino de oscuridad
el hijo en el que nadie querría reconocerse.


                                                                           Nicolás Silva

domingo, 17 de marzo de 2013

Berlín de fiesta

Berlín de fiesta y vos tan cerca
en los acantilados tu voz es un domingo claro
no el bosque frenético y negro
de aquellos días tristes.
Hoy es brisa suave en las montañas
es canción de reyes y magos
una metáfora que es moneda real,
esa que calma a los hombres de callosas manos y corazones.

                                                                                                                                                                                 Nicolás Silva